Experiencias


Escapate y recorré el valle más espectacular de México

Son cientos de viñedos, unos junto a otros. Uvas maduras, sabor a vino, el aroma del océano cercano, el sol bajando fuerte desde los cielos limpios y los cerros de laderas verdes encajonando la fértil llanura. El Valle de Guadalupe es la mayor región vitivinícola de todo México. Ubicado en el Estado de Baja California, a muy corta distancia del Océano Pacífico, ocupa una extensa zona de casi 70 mil hectáreas y cuenta con algo más de 80 bodegas cuya producción ronda los 15 millones de botellas anuales. Favorecida por un clima netamente mediterráneo, esta producción constituye el noventa por ciento de la elaboración de vinos de todo el territorio mexicano.
Cuenta la historia que el cultivo de la vid en este valle nació en 1834, cuando los frailes de la misión dominica de Nuestra Señora de Guadalupe del Norte instalaron los primeros viñedos. A mediados del Siglo XIX aquella misión religiosa fue destruida por indígenas locales y no fue recién sino hasta finales de ese siglo que un grupo de colonizadores rusos resucitó la producción de vinos. Allí sí, la vitivinicultura se instaló ya definitivamente como la actividad más próspera del valle y en la primera mitad del Siglo XX se expandió definitivamente para convertirse en una industria muy rentable. Hoy en día la zona de Guadalupe es reconocida muy especialmente por sus vinos elegantes y complejos, dos características que constituyen casi una marca registrada a nivel mundial.



La proximidad con los Estados Unidos ha favorecido notablemente el desarrollo turístico del Valle de Guadalupe. Desde el país vecino llega de manera regular una gran cantidad de visitantes que recorren las bodegas y viñedos a lo largo de una Ruta del Vino que en la actualidad convoca a casi 200 mil personas por año. En este itinerario para paladares exigentes se pueden visitar fincas y haciendas especialmente acondicionadas para el ecoturismo, entre las que vale destacar La Lomita, Adobe Guadalupe, Casa de Piedra, Barón Balché, Rondo del Valle, Vinisterra y Sol de Medianoche. Muchas de estas bodegas complementan su oferta con excelentes restaurantes en los que se maridan los varietales con platos de autor. “En el valle hay lugares de muy alta gama para saborear lo mejor de la gastronomía mexicana y mediterránea, como por ejemplo Corazón de Tierra, un restaurante elegido entre los mejores de todo Latinoamérica. Y no sólo eso, sino que también en Guadalupe se puede disfrutar de comida popular, en sitios como La Cocina de Doña Estela en donde se sirve platos muy típicos que son abundantes y muy sabrosos, como la machaca con huevo, que lleva huevos revueltos con carne seca de res, cebolla y un chile verde. Además, el café con canela es un imperdible de este lugar y se sirve en viejos tarros de cerámica”, explica Antonio Díaz de Sandi, uno de los fundadores del Club Tengo Hambre. Pensado especialmente para los amantes del turismo gastronómico, este club ofrece excursiones por los mejores rincones del Valle de Guadalupe y también de gran parte de los sitios más importantes de México. “El turismo gastronómico está creciendo a pasos agigantados y México es un lugar que tiene mucho para ofrecer en ese sentido. Y dentro del territorio mexicano, el Valle de Guadalupe es algo muy especial”, agrega Díaz de Sandi.

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Además de su riqueza vinícola y su excelente gastronomía, el Valle de Guadalupe ofrece también a los visitantes algunos alojamientos de muy alta gama en los que hospedarse resulta una experiencia inolvidable. Dentro de este tipo de lugares deben destacarse muy especialmente Cuatro Cuatros y Encuentro Guadalupe. El primero se encuentra en la periferia de la zona vitivinícola y constituye un complejo de hospedaje enclavado en un refugio natural que se orilla al Océano Pacífico. Por su parte, Encuentro Guadalupe se ubica en el corazón mismo del valle y sus suites de forma cúbica se ubican sobre peñascos que miran desde lo alto al verde paisaje de viñedos. “La vista del Valle de Guadalupe desde nuestras suites es la mejor que puede encontrarse en toda la región”, asegura Alma González, la actual Gerente de Hospitalidad de Encuentro Guadalupe. Como una magnífica postal, desde esas suites enclavadas en las rocas, el Valle se extiende largamente hasta los cerros verdes que hacen de frontera para la llanura. Un paisaje que parece un sueño, en especial en los atardeceres, cuando los campos de vides se tiñen de amarillo a la luz oblicua del último sol del día. Una maravilla.

Datos útiles:

BODEGAS
Hay decenas de bodegas para visitar en el Valle de Guadalupe. La originalidad es una de sus notas características, en especial por la decoración de sus casonas. Un ejemplo de ello es la finca La Lomita, que cuenta con muros decorados con obras del muralista mexicano Jorge Tellaeche. Información: www.lomita.mx

RESTAURANTES
Existen varios restaurantes de altísimo nivel entre los que vale destacar Corazón de Tierra, Origen y Fauna, este último ubicado dentro del predio de la finca Bruma. Información: www.bruma.mx y www.corazondetierra.com

CLUB TENGO HAMBRE
La mejor forma de recorrer todos estos placeres gastronómicos del Valle de Guadalupe es con la guía del Club Tengo Hambre, un servicio pensado para turistas que les gusta la buena cocina. Armados a la medida del cliente, los recorridos de Club Tengo Hambre son imperdibles.
Información: www.clubtengohambre.com

DÓNDE DORMIR
Ubicado en el corazón del Valle de Guadalupe, el hotel Encuentro Guadalupe ofrece suites de forma cúbica y modernista montadas sobre un alto peñasco que mira al valle. Información: www.grupoencuentro.com.mx

Rodeando el área del Valle de Guadalupe, se encuentra la espectacular villa de Cuatro Cuatros. Está ubicada en el corazón de un refugio natural de más de 850 hectáreas.
Información: www.cuatrocuatros.mx

Texto y fotos: Chino Albertoni

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