¿Qué Hacer?


Un día en Milán - Por Patricia Della Giovampaola -

Si tuviera que volver a vivir en Italia, no querría instalarme en mi Toscana natal. Sin dudas, mi destino sería Milán. Muchos me dirán que mi elección es bastante rara, ya que la capital económica de Italia tiene fama de ser gris, con un poco de neblina y aparentemente melancólica, pero es la más cosmopolita de toda Italia. 

Mi día ideal en Milán comienza en el momento en el que hay que vestirse para salir. Las milanesas, es decir, las mujeres de Milán, son para mí, con certeza absoluta, las más elegantes. Un desayuno en el bar Cova, en la esquina de via Montenapoleone y via Sant'Andrea, es ideal para arrancar el día al mejor estilo milanés. Ahí podés encontrar las mejores brioches y un cappuccino sublime.

Sigo mi mañana mirando vidrieras de la zona, entre via della Spiga y via Montenapoleone. Es un espacio relativamente chico pero hay un montón de boutiques de lujo, una mejor que la otra. Mi preferida es Gio Moretti, un espacio multimarca de gran calidad. Un centro comercial imperdible es la Galleria Vittorio Emanuele II, un clásico de Milán. En sus cuatro pisos se pueden encontrar elegantes tiendas que ofrecen desde alta costura y joyas hasta libros y pinturas, así como restaurants, cafeterías y bares.

Y sin darme cuenta, llega la hora de ir a almorzar con amigas. Mi lugar por excelencia en invierno es Il Baretto, y el Bacaro del Sambuco, que tiene mesas afuera, en primavera o verano.

Una tarde de arte y exposiciones es una buena manera de aprovechar Milán. Siempre que vengo, me gusta hacerme un momento para volver al “Cenacolo” de Leonardo da Vinci (“La última cena”). Es importante reservar entrada antes por Internet, ya que hay cupos limitados para ingresar. La Catedral de Milán, más conocida como Duomo, también es considerada una obra de arte en sí misma. De estilo gótico, vale la pena pasear frente a ella o ingresar para admirar su interior. La Pinacoteca de Brera también es un lindo paseo. Es considerada como una de las mejores colecciones de arte de toda Italia y la temática es principalmente religiosa. 

Luego de una tarde inspiradora, me tomo un descanso en el hotel. Mi preferido es el Four Seasons de via Gesù, un antiguo claustro construido en el año 1600. Y después, salgo a cenar con las energías renovadas. Me encanta La Briciola, un restaurante superexclusivo y elegante donde muchas veces aparecen celebrities italianas e internacionales. Cracco también es un restaurante que me encanta.

Con tanto para hacer en Milano, ¿a quién le importa un poco de neblina?