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Viajá a las tierras más ancestrales del planeta

Jimmy Nelson atravesó el Tibet a pie en 1987. El viaje duró más de un año, y terminó con un diario visual único, invaluable, de lugares, personas y costumbres totalmente desconocidos hasta ese momento. La odisea pagó con éxito internacional, y desencadenó más proyectos meteóricos. Entre ellos, el que dio vida al libro Before they pass away, una travesía que se extendió tres años y durante la que Nelson fotografió a más de 35 pueblos indígenas de Europa, Asia, África, Sudamérica y el Pacífico Sur, usando una antigua cámara réflex. La casa editora alemana teNeues reeditó ese libro, que se traduce al español como “Antes de que desaparezcan”, y con la novedad resurgió el debate: ¿Qué tan reales son las imágenes? ¿Estas fotografías retratan la realidad, las formas de vida, de vestir, las costumbres de estas tribus hoy? ¿O acaso son una representación, cargada de dramatismo y un poco montadas, de lo que alguna vez fueron? La primera edición de este libro data de 2009, y hasta el momento, es uno de los proyectos más importantes en la trayectoria de Jimmy Nelson. De hecho, es un best seller de alcance internacional.

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Según el propio fotógrafo, la intención fue buscar civilizaciones ancestrales (...) y documentar la pureza donde todavía existen culturas inalteradas (…). El mundo no debe olvidar cómo solían ser las cosas. A la vez, Jimmy Nelson asegura que Before they pass away se inspiró en el trabajo de Edward S. Curtis y sus fotografías de los nativos de los Estados Unidos en el siglo XX. En aquellos retratos, los indígenas americanos posaban sin ropas ni objetos manufacturados de occidente, sino usando atuendos ceremoniales y en pose, con aires valientes, épicos. Pero Jimmy Nelson fue un poco más allá. Entre otros, el fotógrafo inglés retrató integrantes del pueblo de Huli y de las tribus de Kalam, en Nueva Guinea, al pueblo de Dukha de Mongolia y al pueblo Mursi del río Omo, en el sur de Etiopía.



El objetivo era capturar la forma de vida y las tradiciones de tribus que lograron preservar sus usos y costumbres en el marco de un mundo cada vez más conectado, más globalizado. Este es el punto que motivó las críticas y debates: más allá de la belleza de las imágenes, los sujetos posan como si fueran modelos, incluso, con los “disfraces” que utilizan para recibir a grupos de turistas. En ese sentido, Nelson defiende: La idea fue retratar a las tribus icónicas, para que obtengan la atención que nosotros mismos nos damos en el mundo desarrollado. En tres años, Jimmy Nelson fotografió a más de 35 pueblos indígenas de Europa, Asia, África, Sudamérica y el Pacífico Sur y su legado fotográfico es simplemente único.

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