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El reloj que todo lo puede

julio 23, 2019

¿Llegar al fondo del abismo? ¿Tocar el pico más alto del mundo? Todos estos logros no hubieran sido posibles sin un fiel compañero: Rolex.

Relacionarse con el mundo de la exploración no fue una decisión difícil, pero sí un gran desafío. Y Rolex no dudó en aceptar el reto. La marca de relojes optó por no encasillarse en el rubro e ir más allá de lo esperado para lograr metas inimaginables, siempre con un objetivo: apoyar facetas concretas del descubrimiento humano del planeta en pos de proteger su futuro.

Es por eso que Rolex se asocia con personas e instituciones excepcionales entregadas al mundo de la exploración, ¡y lo hace desde los inicios! Hans Wilsdorf, su fundador, creó el primer reloj hermético del mundo: el Oyster (robusto, preciso y fiable). En 1927 se lo entregó a la joven nadadora inglesa Mercedes Gleitze para su travesía a nado del Canal de la Mancha. El reloj salió intacto del agua luego de diez horas sumergido. Desde ese entonces, Rolex fue testigo de las mayores hazañas de la humanidad.

Tocando el cielo. Todo comenzó en 1933 con el Everest, el mayor desafío del alpinismo. Ese año, Rolex apoyó una expedición británica a la montaña más alta del planeta Tierra, y 20 años después acompañó a sir Edmund Hillary y al sherpa Tenzing Norgay, los primeros en llegar a la cumbre. En 1953, estos dos hombres, dirigidos por sir John Hunt, alcanzaron los 8.848 metros y coronaron la cima del mundo. Contar con un reloj fiable es crucial bajo un frío extremo a una gran altitud, donde el oxígeno es escaso y controlar el tiempo es esencial. Y por eso estaban bien equipados con relojes Oyster Perpetual.

Bajo el mar. Los relojes de la gama Profesional de Rolex no solo son resistentes al agua, sino que también soportan la presión de las profundidades. El Deep Sea Special fue desarrollado en 1960 para la inmersión del batiscafo Trieste, tripulado por Jacques Piccard y Don Walsh, al punto más profundo del océano. El reloj descendió hasta una profundidad récord de 10.916 metros en la fosa de las Marianas y resistió una presión colosal a la que ningún ser humano habría sobrevivido. Eso fue imitado luego, en 2012, por James Cameron, reconocido cineasta y explorador, en la inmersión del Deepsea Challenger también a la fosa de las Marianas. Para esa ocasión, Rolex diseñó un nuevo reloj: el Deepsea Challenge.

Estudios ecológicos marinos, experimentos bajo el casco polar, fotografías submarinas, expediciones a las montañas más altas… Ejemplos como esos abundan, y en todos los casos, Rolex resistió las condiciones más extremas, cumpliendo su rol de fiel compañero de aquellos exploradores que se proponen un desafío cada vez más extremo. Incluso, la marca suiza se alió con National Geographic en una misión común: contribuir a desvelar las maravillas de la Tierra, así como inspirar a todas las generaciones para que exploren y busquen soluciones que garanticen un futuro brillante.

Los desafíos continúan y Rolex sigue acompañando a hombres y mujeres con espíritu aventurero, que baten récords, desafían a los elementos y exploran las fronteras más prohibidas del planeta para descubrir entornos inexplorados.

 

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