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Arte en la piel: el nuevo mundo de Julián Brangold

febrero 25, 2019

El artista argentino que se deslumbró tras vivir en Berlín, Julián Brangold, llega al país con una nueva propuesta para el mundo del arte argentino: usar la piel como lienzo y así tatuar arte.

Foto: Magdalena Muro

¿Quién es Julián Brangold?

Me defino como artista plástico. Si bien estudié cine, me dediqué más años a la pintura. Eso sí, también hago tatuajes como una forma de explorar la producción de obras.

Estuviste 3 años y medio viviendo en Berlín, ¿qué trajiste con vos devuelta?

En gran parte, esta idea de poder usar el tatuaje como medio artístico. Yo me fui como pintor, desilusionado con la pintura, con el mundo y con el mercado del arte. Allá descubrí a una artista que hacia sus pinturas en la piel y me contacté con ella. De casualidad ella se había abierto su propio estudio y estaba buscando un aprendiz que le de una mano, entonces empecé a trabajar a cambio de que me enseñe a tatuar. Entonces, descubrí que en Europa hay un montón de personas que ven al tatuaje como algo mucho más profundo.

¿Porqué los tatuajes? ¿Qué tienen de especial para vos?

El tatuaje es una forma de hacer obra que cambia completamente la dinámica de relación entre la persona que adquiere la obra y el que la hace. Yo vengo de la pintura donde la lógica es que te lleve mucho tiempo y, una vez que está terminada, alguien se enamora, la adquiere y la sitúa en un espacio. Hay una decisión física sobre un objeto. Y el tatuaje de alguna forma, sacude totalmente esa lógica. Personalmente me genera interés esa decisión de decir “quiero esta obra para toda la vida en mi piel”, es un compromiso muy profundo. También me interesa explorar distintas superficies y me parece que la piel es un espacio inexplorado.

Foto: Magdalena Muro

¿Qué le ofreces a una persona que quiere tatuarse con vos?

Que se vaya con algo único. Una vez que yo lo tatúo, no le replico lo mismo a nadie más. Porque no son diseños de tatuaje son obras en sí mismas. Tengo un estilo bastante particular y único, que no es fácil de encontrar. Además, tengo una relación con el tatuaje que es distinta a como se concibe en general. Yo trabajo solo con la persona que estoy tatuando, no tengo intermediarios. Por eso, se convierte en un momento sumamente personalizado e íntimo.

¿Blanco y negro o color?

Blanco y negro porque es como funciona mi cerebro hoy en día.

¿Cuál es tu mirada sobre el arte contemporáneo?      

Yo veo que hay dos grandes ramas, una que tiene más que ver con la introspección y el autoconocimiento. Después, están los que trabajan con temáticas que afectan a más personas. Y no me refiero a la justicia social. Esa me interesa a mi. Tiene que ser una herramienta para reflexionar sobre cosas relevantes para las personas. No me interesa tanto el artista, sino la obra.

Foto: Magdalena Muro

¿Te gusta generar confusión en tus obras?

Sí, para mi es re importante. Me gusta generar incertidumbre del límite entre lo que es tecnológico y lo que es a mano. Porque creo que lo uso como metáfora para contar como nos estamos fusionando cada vez más con la máquina y como nos vamos a fusionar exponencialmente con ella a medida que pase el tiempo.

¿Con qué artista te gustaría sentarte a tomar un café?

Wade Guyton. Trabaja con telas impresas y su obra plantea muchos cuestionamientos con respecto a los procesos tecnológicos y el arte, la obra y el valor de ella. Su propuesta me parece de las más interesantes que hay hoy en día.