Meet Them


48hs en el fin del mundo por Lucrecia Melcior

noviembre 27, 2019

Exactamente a 3.260 km de Buenos Aires, Ushuaia es la ciudad más austral del planeta y por eso lleva –orgullosamente– el mote del “Fin del mundo”, pero también podría interpretarse como el comienzo de todo. Proponemos un recorrido en 48hs para saber cómo abordar esta ciudad fueguina fuera de la temporada de esquí: qué hacer fuera de la temporada invernal, qué comer y dónde dormir.

© LOS CAUQUENES USHUAIA S.A

El esfuerzo de madrugar un sábado para viajar hacia Ushuaia en el vuelo semanal que ofrece Norwegian Airlines (la aerolínea noruega de bajas tarifas), cobra sentido cuando se aterriza en este lugar de ensueño. El refrán popular afirma “Al que madruga Dios lo ayuda”, y esta vez no fue la excepción. Despegue desde Aeroparque hacia el fin del mundo a las XX de la mañana; y para llegar a mi destino final volé tres horas y media lo que me ayudó a recuperar algunas horas de sueño. Apenas pisé tierras fueguinas, miré a mi alrededor y con un giro 360° entendí que esta isla es dueña de los más bellos paisajes de la Patagonia argentina.

© LOS CAUQUENES USHUAIA S.A

Un tanto hambrienta, llegué a mi casa por las próximas 48 horas: el hotel cinco estrellas Los Cauquenes Resort + Spa + Experiences, donde me recibieron con un completo desayuno en su Jardín de Invierno. Créanme cuando les digo que desde allí la vista del milenario Canal Beagle es tan subyacente como placentera. Luego de un rápido check in y sin tiempo para perder, aproveché el servicio de transfer ofrecido por el hotel para conocer el centro de la ciudad. Había escuchado hablar sobre el Museo Marítimo y del Presidio así que esa fue mi primera parada turística. La cárcel y sus antiguas celdas, una suerte de Siberia, son sin duda un enclave escalofriante en donde se encierran los relatos traídos por el mar y la historia de los presos, algunos criminales famosos como el Petiso Orejudo, que poblaron la Patagonia austral. Luego de dos horas de este intenso recorrido, me pareció buena idea distraerme con un poco de shopping. Puede que ir de compras no sea la actividad prioritaria de un viajero sagaz en uno de los entornos naturales más espectaculares del mundo, pero ¡Ushuaia es zona libre de impuestos! La principal Avenida San Martín es una parada obligatoria para comprar la mejor ropa de invierno, artesanías locales y deliciosos chocolates como los de Laguna Negra.

© LOS CAUQUENES USHUAIA S.A

Llegó la hora del almuerzo y la gastronomía de Ushuaia se destaca por algunas exquisiteces como la centolla del Canal de Beagle, la merluza negra o su cordero fueguino. Había recibido cometarios muy positivos sobre el restaurante Kuar, también ubicado estratégicamente en el centro de la ciudad con vistas al famoso canal de navegación, así que ese fue mi elegido y, por supuesto, no me defraudó. Obviamente degusté su sabrosa centolla pero confieso que los ravioles negros de salmón ahumado se ganaron todo mi respeto.

A pocos kilómetros al noroeste de la ciudad de Ushuaia se levanta uno de los atractivos turísticos más importantes de la región: el glaciar Martial. Después de su inauguración en el año 1993, estuvo mucho tiempo cerrado y, por suerte, ahora volvió a abrir. Obvio que durante el invierno se puede esquiar, pero en esta época primaveral puede realizar un breve recorrido de trekking, siempre con vistas inolvidables de la urbe y sus alrededores. Después de tanta acción y movimiento visité fugazmente el Almacén de Ramos General, un edificio que data de principios de siglo XX y que evoca con intensidad los almacenes de esa época. Esta mitad cafetería y restaurante, mitad casa museo tiene un chocolate que quedará en mis recuerdos. ¡Ojo! También es ideal cebar un mate mientras se recorren sus paredes repletas de fascinantes objetos llenos de historia. Agotada, era la hora de regresar a Los Cauquenes para recuperar energías, y como sabía que al día siguiente me esperaba otra intensa jornada, fui sin escala al spa por una merecida recompensa. Disfruté de un momento de relax en el jacuzzi exterior con vistas irrepetibles al Canal, pero mi broche de oro fueron unos masajes relajantes. Mi noche culminó en el restaurante del hotel, Reinamora, donde me convidaron uno de los mejores corderos fueguinos que probé en mi vida. Con la panza llena y feliz por todo lo vivido, decidí ir a mi habitación para desplomarme en la cama.

© LOS CAUQUENES USHUAIA S.A

Al segundo día, muy temprano, y después de un desayuno recargado de calorías, aproveché una de las grandes ventajas de hospedarse en Los Cauquenes y así cumplir un sueño: ver de cerca la belleza del faro Les Eclaireurs. A bordo del Akawaia, la embarcación privada del hotel, navegué por el mítico Canal Beagle surcando con tranquilidad las entrañas de ese lago que es un cielo invertido, en sus aguas tornasoladas se refleja la belleza de ese escenario natural. Al llegar a Puerto Arias, la excursión privada siguió por tierra para explorar el Parque Nacional de Tierra del Fuego. Entre altas cumbres nevadas, ríos y lagos impolutos, subí al emblemático tren a vapor Fin del Mundo –un viaje de 8km– para adentrarme a los inmensos bosques de lenga.

© LOS CAUQUENES USHUAIA S.A

© LOS CAUQUENES USHUAIA S.A

La última parada en mi recorrido fue visitar la casilla postal del Correo Argentino más austral del mundo, donde visitantes de todo el mundo (y yo) suelen sellar su pasaporte y también enviar postales a cualquier lugar del planeta con el sello del “Fin del Mundo”. Con la satisfacción de haber disfrutado los caprichos de la geografía patagónica, durante el camino de regreso al hotel pensaba si aún era posible seguir sorprendiéndome con esta isla tan especial.

© LOS CAUQUENES USHUAIA S.A

Ya en la cuenta regresiva para volver a Buenos Aires en el vuelo de la madrugada del domingo, me senté frente al fuego del Wine Bar a disfrutar de una (o algunas) cerveza artesanal de despedida; y para no herir susceptibilidades cerveceras elegí una rubia Beagle y otra negra Cape Horn.
La hospitalidad y calidez de la gente fueguina contrarresta sus bajas temperaturas permitiendo disfrutar de la vida al aire libre durante todo el año. Después de estas 48hs sin respiro, supe que Ushuaia se había convertido en mi nuevo lugar en el mundo. ¡Descubran un destino lleno de adrenalina!

© LOS CAUQUENES USHUAIA S.A.

CHEQUEÁ TAMBIÉN “SALIR COMO UN RESIDENTE”, LA RECOMENDACIÓN DE ILAN SITT PARA DISFRUTAR MIAMI AL MÁXIMO