Cultura


Australia: ¿cómo puedo ayudar desde mi lugar?

enero 7, 2020

Todos estamos al tanto de la devastadora situación que atraviesa Australia: desde el mes de septiembre de 2019, una serie de incendios arrasaron un enorme porcentaje de su territorio. Hasta el día de la fecha murieron aproximadamente 25 personas, mientras otras tantas se encuentran en grave estado de salud y tuvieron que evacuar sus hogares; más de 500 millones de animales murieron entre las llamas, algunos incluso con riesgo de extinción; más de 1.500 casas fueron destruidas y más de 5 millones de hectáreas fueron avasalladas por el fuego. Y estos números no dejan de crecer.

Si profundizamos en las causas que originaron esta catástrofe, deberías saber que todos los años, durante un cierto período de tiempo, se origina un fenómeno que se conoce como dipolo del Océano Índico. Este provoca importantes sequías en algunas zonas de Indonesia y Australia debido a unos fuertes cambios de temperatura que se dan en la parte occidental del Océano Índico. Estas sequías muchas veces provocan incendios, por lo tanto, los bushfires (como se los llama en inglés) eran esperados cuando empezaron el último septiembre. Lo que no era predecible fue la magnitud y expansión que tuvieron estos incendios. Hoy la situación está tan fuera de control que las autoridades australianas piden ayuda a otros países y cantidades inimaginables de bomberos y voluntarios están día a día luchando contra las llamas.

La peor parte de la noticia es que, con el crecimiento del cambio climático, este (junto con los incendios de California y el Amazonas) es solo el comienzo de una enorme cantidad de catástrofes de esta índole. El reconocido oceanógrafo y climatólogo alemán, Stefan Rahmstorf, recordó a través de su cuenta de Twitter un fragmento del reporte hecho por el Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC) en 2007. En el reporte había un especial capítulo dedicado a Australia y dice lo siguiente: “Es casi seguro que las olas de calor y los incendios aumenten en intensidad y frecuencia”.

Mundialmente hay un sentimiento compartido que predomina: la impotencia. Muchos quieren ayudar pero no saben cómo, por eso te proponemos algunas alternativas para sumar desde tu lugar. Hay más de las que te imaginas.

¿Cómo ayudar?

En primer lugar, está la posibilidad de hacer una donación económica a algunas de las organizaciones que día a día luchan contra la catástrofe a medida que avanza. Cualquier suma servirá de ayuda. Acá te acercamos una lista de algunas de las organizaciones activas:

WIRES Wildlife Rescue

Port Macquarie Koala Hospital

Australian Red Cross

Community Enterprise Foundation

St Vincent de Paul Society National Council of Australia

The Salvation Army Australia

World Wildlife Fund Australia

RSPCA New South Wales

NSW Rural Fire Service

Pero, si donar no está en tus posibilidades, siempre hay alternativas. Tal como dijo Russel Crowe tras ganar el premio a Mejor Actor de Miniserie en la edición 77º de los Golden Globe Awards por su papel en The Loudest Voice: “No se equivoquen, la tragedia que se desarrolla en Australia se origina en el cambio climático”. De hecho, él no lo pudo pronunciar personalmente porque se quedó junto a su familia en Australia, en medio del caos que atraviesa el país… pero el mensaje lo envió y el mundo entero lo escuchó. La crisis climática SI es una causa a la que podés contribuir.

Hoy en día existen infinitas posibilidades para ayudar a combatir el desenfrenado deterioro de nuestro planeta. Acá te acercamos una serie de micro cambios que podés adoptar y que, aunque no lo creas, harán una gran diferencia en el mundo:

Reciclá. Separar los residuos es una tarea súper fácil, simplemente requiere un mínimo esfuerzo de tu parte para cambiar las costumbres de tu casa y que cada residuo se tire donde corresponde.

Cuidá la energía. No prendas todos los aparatos electrónicos de tu casa, enchufá y prendé únicamente los que vayas a usar.

Usá el transporte público. Evitá el uso innecesario del auto.

Reducí el consumo de carne. Los gases emitidos con la práctica de la ganadería son uno de los principales contribuyentes al efecto invernadero. Además, anualmente se talan alarmantes cantidades de árboles para ganar terreno para la ganadería.

Reutilizá. Por ejemplo, usá envases de vidrio para trasladar tu comida; llevá tu taza o termo cuando vas a comprarte un café a una cafetería; andá al supermercado o a la verdulería con una bolsa de tela; usá botellas reutilizables para el agua, entre otros ejemplos. Evitá el reiterado consumo de envases plásticos de un solo uso.

Tirá la basura donde corresponde.Y si ves basura en el piso, levantala. Fumadores… ¡nada de colillas al piso!

Regulá tus baños. Tomate una ducha (en lugar de un baño de inmersión) y tratá de que no exceda los 5 minutos.

Reemplazá tu cepillo de dientes de plástico por uno de bambú.

Estas son solo algunas formas de contribuir con el cuidado del planeta, existen una enorme cantidad de alternativas más que podés investigar y adoptar. Y aunque suene cliché, cada granito de arena cuenta.