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Construir eco-friendly en la selva mexicana

agosto 26, 2020

Entre el mar Caribe y la abundante selva de Tulum se encuentra Azulik, un distinguido hotel construido por un argentino con materiales provenientes de la naturaleza, con la ayuda de los mayas nativos y sin talar un solo árbol.

Por: Carolina Valle Durán

A pesar de la fama de Tulum por sus playas kilométricas, ruinas mayas e imponentes cadenas hoteleras all inclusive, hay un hotel que se aleja de estas características y que ranquea como uno de los edificios más originales del planeta. En tiempos de concientización sobre el cuidado del medioambiente y el respeto por la flora y la fauna, Azulik nació para romper esquemas del mundo de la hotelería y el turismo.
La base de su estructura es la naturaleza en su estado más puro, sin resignar lujo. Bajo una ideología arquitectónica que se niega a perjudicar aquello que habitaba anteriormente, Azulik se alza sin invadir. “Es un ‘pedir permiso’, tenemos que entrar con respeto a la selva –explica Jorge Eduardo Neira Sterkel (conocido como Roth), el fundador del hotel–. Usamos toda la inteligencia ancestral que ha vivido en armonía durante miles de años y así nos incorporamos sin romper los códigos del lugar”, explica.

Normas como no talar árboles o no alterar el terreno original dan como resultado un hotel único en su especie. La metodología en la que su construcción se basó desafía las convenciones arquitectónicas: los caminos elevados y puentes colgantes se instalan en las alturas junto a las copas de los árboles, que además de permitir privilegiadas vistas al mar se aseguran de no modificar los históricos suelos. Construido con materiales de la selva que estaban desaprovechados, el diseño de Azulik evoca las formas de la naturaleza con una estética biomórfica para fundirse con la selva maya que le sirve de telón de fondo. Y la naturaleza en el diseño no es solo metafórica, sino que los árboles literalmente atraviesan los ambientes, desdibujando la línea simbólica entre espacio interior y exterior. Así es que lo natural y lo construido se vuelven uno, respetándose mutuamente.

Es tal la importancia de preservar el sistema ecológico del lugar que la edificación se realizó sin planos previos. Seguir un diseño preestablecido hubiera significado imponerlo a la naturaleza y construir sobre un cementerio vegetal: “Cada día nos enfrentábamos al desafío de descubrir qué espacio de la selva sería posible construir ¬–cuenta Roth–, porque cada paso que damos en la vegetación, así como en la vida, nos abre perspectivas diferentes”. El emprendedor argentino ya nacionalizado mexicano está seguro de que hay otra forma de hacer las cosas: conviviendo con el resto de los seres vivos y aprovechando el entorno. Los extraordinarios proyectos de su fundación, Enchanting Transformation, tienen como fin ayudar a comunidades locales y preservar la naturaleza, todo bajo una filosofía de crear sin destruir.
Naturaleza, arte y ancestralidad: los tres pilares fundamentales de Azulik determinaron su construcción y rigen el estilo de vida que allí se lleva. Las 48 cabañas se iluminan a la luz de las velas una vez que se pone el sol (ya que no hay energía eléctrica); el incienso se respira constantemente, dado que los antiguos mayas creían que purificaba el ambiente y el organismo; y los huéspedes están invitados a vivir descalzos para interactuar con el suelo como un organismo vivo con historia. Su ideología sostiene que es este equilibrio el que facilita el encuentro con uno mismo, siendo no solo una estadía de contacto con la naturaleza, sino también tiempo de conexión interior y relax.

Tanto por su diseño único en el mundo como por su oferta de alojamiento distinta, Azulik mereció numerosos premios y reconocimientos, y asimismo el título de ser uno de los hoteles con más followers en redes sociales (al cierre de esta edición su cuenta superaba el millón). Aunque Roth se alegra de otros logros: “Me enorgullece, más que haberlo terminado, que nuestra tribu compuesta 90 % por mayas haya sido capaz de construir esto”. En un mundo que tiende cada vez más a la sustentabilidad y al ecoturismo, Azulik es un pionero en el alojamiento de lujo que poco a poco va dejando los mármoles y cristales de lado para darles protagonismo a la naturaleza y al folklore propio de cada lugar.

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