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Fue una iglesia y hoy es el santuario de literatura con el diseño más espectacular de Canadá

febrero 25, 2020

Lo viejo y lo nuevo, la historia y la actualidad, la piedra y el vidrio; contrastes que parecen no tener conexión alguna, pero al conocer la Maison de la littérature, ubicada en el barrio histórico de Quebec (Canadá), todo eso tiene sentido. Un centro dedicado a la literatura, donde los libros pasan a segundo plano.

Quebec es una de las ciudades que más resalta en el mapa de Canadá. Allá vas a conocer el histórico Château Frontenac, probar el poutine, plato típico de la región, y si estás con ánimos de “dominguear”, podés hacer un pícnic en Battlefields Park. Si bien existen cientos de recomendaciones sobre qué hacer en tu paso por la ciudad canadiense, todos los viajeros aficionados coincidirán en que el centro histórico de Quebec es una de las zonas más lindas de la ciudad (por no decir la más linda). Este barrio, que parece un pueblo europeo del siglo pasado, fue designado Patrimonio Mundial de la Humanidad por la UNESCO en 1985 y, desde entonces, es un paseo obligado en la agenda de todo turista. Así que, con este panorama, ya te irás haciendo una idea de las bellezas con las que te vas a cruzar al recorrerlo.
Pero esta nota no es una guía turística de la ciudad de Quebec, sino que destaca una de las maravillas arquitectónicas que decoran las calles de su barrio más lindo: la Maison de la littérature. Si bien su nombre remite a un lugar tranquilo, de aires sombríos, poca luz y un silencio interminable, es justamente lo opuesto y eso es lo que cautiva tanto de este santuario dedicado a la literatura. Aunque no seas un fanático de los libros, una visita a la Maison de la littérature es un placer para cualquiera.

Su encantadora fachada pertenecía al Templo de Wesley, construido en 1848. Fue una antigua iglesia protestante de estilo neogótico que, casi 100 años después de su construcción, cerró para reabrir en forma de una biblioteca pública. En 1999, volvió a cerrar y fue entonces cuando la Maison de la littérature decidió tomar su estructura para crear un centro literario para los habitantes de Old Quebec, como se conoce al barrio popularmente.
El proyecto estuvo en manos del estudio de arquitectura canadiense Chevalier Morales. El dúo participó de un concurso y se destacó ampliamente (entre los otros estudios participantes) por su sorpresiva resolución a la reforma de la antigua iglesia. Los arquitectos decidieron anexar la estructura original con un gran cubo traslúcido que funcione como entrada principal del centro literario (aunque hay varias formas de entrar). Y este es un detalle sumamente interesante al que no podemos negarle la genialidad. El anexo a la estructura se creó tanto para agrandar el complejo como para preservar la fachada tal cual estaba. Este nuevo sector se hizo completamente de vidrio y este material refleja, en su brillante y simple forma, la estructura original del edificio. El reflejo reduce el impacto que genera el contraste entre el uso de la piedra y el vidrio, equilibrando la totalidad de la fachada y dando lugar a una auténtica maravilla arquitectónica.

Al verla desde afuera, nadie se imagina cómo es su interior. Sus paredes, pisos y mobiliario son completamente blancos, de aires minimalistas, y amplifican la luz que entra del exterior.
Todas las entradas al edificio desembocan en el salón principal, una gran habitación circular con una enorme y excéntrica lámpara que cuelga desde lo alto del techo, atravesando varios pisos. Además, la Maison de la littérature cuenta con cafetería, salones de lectura, oficinas, un salón de conciertos y otro para conferencias, entre otros espacios para el uso del público.
La Maison de la littérature es una construcción antigua, más actual que ninguna otra.

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