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Nada más sexy que poca ropa y black&White, conocé a Sofía Santamaría

noviembre 5, 2019

Se llama Sofía Santamaría y es una modelo correntina. Bajo el lente del fotógrafo Pablo Franco, y en un blanco y negro supernatural, se presenta ante nosotros con un futuro que dará que hablar.

¿Cómo es Sofía hoy en relación a cuando empezó?
Arranqué con el modelaje a los 17 años, soy correntina y viví muchos años en Entre Ríos. Cuando terminé de estudiar, decidí vivir en Buenos Aires y gracias a gente cercana terminé encontrando un camino increíble. Antes era más tímida e introvertida, hoy me siento muy guerrera y capaz de luchar por lo que quiero. Soy geminiana, de muy buen carácter (por no decir fuerte). Sigo sin estabilizarme completamente en Buenos Aires porque mi cabeza siempre está pensando en qué más quiero conocer y dónde funciona mi perfil. Es una combinación de disfrute y trabajo que me fascina.

¿Un sueño por cumplir?
Quiero concretar un proyecto propio: diseñar una línea de ropa que me identifique, con un estilo casual, moderno y un poco sexy.

¿Algo a lo que nunca te animarías?
A hacer un desnudo completo. No siento que hoy en día sea necesario mostrar sensualidad por ese lado.

¿Un mito que te gustaría desmentir del modelaje?
Aunque muchos crean que es ir y sacarse una foto, es mucho más que eso. Hay un gran trabajo con el equipo, el cliente y sobre todo con el fotógrafo. Hay mucho intercambio de energía. Es un arte, tanto estar frente a la cámara cómo capturar el momento justo, y muchas veces, incluso, es estresante.

¿Qué tiene que hacer un hombre para conquistar a Sofía?
Tiene que ser sencillo y tener sentido del humor, por sobre todo.

Desde la mirada femenina, ¿qué hace a un hombre sexy?
El hombre maduro que se muestra sencillo. Eso lo hace muy canchero para mí, sin necesidad de andar tan lookeado por la vida.

Lo más sexy de tu personalidad es…
Mi forma de ser. Sin dudas, creo que mi carácter jodido es lo más sexy.

¿Qué hacés cuando querés sentirte linda?
Me mimo a mí misma. Cuando viajo paso mucho tiempo sola y aprovecho para escuchar música, hacerme tratamientos en la piel o leer libros sobre alimentación. También siento que me mimo cuando soy consciente de cómo me alimento.