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París: a dónde ir para sentirse local por Philippe Deroy

enero 9, 2020

París es, para mí, un segundo hogar y en cada viaje disfruto conocer los nuevos lugares a los que salen mis amigos franceses. Siempre hago base en le Septième entre Saint Germain y el Museo de Orsay, un barrio que para mi es muy céntrico y fácil para moverse entre las dos orillas del Sena. Mis anfitriones, un artista y diseñador de muebles y su mujer socialité parisina, siempre tienen recomendaciones culturales y gastronómicas para hacer de mi estadía un escape de ensueño.

Si viajan durante el mes de enero de 2020, no se pierdan visitar la muestra de Francis Bacon en el Centre Pompidou, que se concentra en las obras de los últimos 20 años de la vida del artista. Los colores son flasheantes, la forma humana que parece siempre en movimiento es sensual y perturbadora y los sujetos relatan una sombría poesía.

Al oeste de la ciudad en el Bois de Boulogne, la Fundación Louis Vuitton presenta (hasta fines de febrero próximo) una retrospectiva de la designer Charlotte Perriand que revela la pluralidad y modernidad de su creaciones. Muchos de esos muebles, objetos e interiores inspiraron directamente nuestra forma de vivir actual. Activista del rol de la mujer y de su aporte en el arte y el diseño y respetuosa de la preservación de la naturaleza, su obra cobra una vigencia contemporánea muy relevante.

Le Marais es el barrio mas popular para los jóvenes durante el fin de semana, sus calles se vuelven peatonales y están llenas de tiendas de ropa y diseño muy local, hipster y sustentable. También están las mas populares y globales pero aquí nada de mega locales impersonales, los petit hotels del siglo XVII fueron reconvertidos y el shopping tiene un tinte histórico. No dejen de visitar el Centro Cultural Lafayette Anticipations por Rem Koolhas, que mezcla un espacio de exposiciones de las obras y artista de la fundación Lafayette, una pequeña boutique con piezas curadas y un bar orgánico. Para almorzar Benedict tiene varias opciones alrededor de los famosos huevos benedictinos con distintos ingredientes y se puede comer a toda hora. Es muy probable que tengan que esperar y siempre hay mucha gente en la puerta, pero si dejan su número les avisan por mensaje cuando la mesa esta lista.

Eataly que abrió hace casi un año es la nueva atracción del barrio, se puede comer en cinco restaurantes distintos y hacer un surtido de productos gastronómicos italianos para llevar a casa. El ruido y la sensación de patio de comidas no es tan atractivo, pero el lugar es muy animado y se come riquísimo. Para un café evitando las cadenas americanas les recomiendo Terres de Café para tomar espresso, latte y cappuccino de café orgánico y pastelería del día.

Saint-Germain siempre es mi favorito para la noche porque es muy animado, las terrazas de los cafés siempre con grupos de amigos que se reúnen antes de salir A la hora de cenar, Marzo es un pequeño restaurante con la mejor pizza de París y ensaladas riquísimas.  Para probar gastronomía gala típica, Le Bistrot de l’Université promete detrás de su frente colorado, un bodegón con comida casera y excelentes vinos. Fuera de los tradicionales Café de Flore y Deux Magots, que amo para tomar un café por la mañana y pero odio por los turistas que buscan pavonearse, mis lugares favoritos son Le Bar du Marché y La Palette. En ambos, el ambiente es bobo chic, mucha gente joven, estudiantes, actores y artistas. La deco parisina con las sillas de caña, los manteles a cuadros y las largas barras de zinc. Y, desde ya, el menú bien francés con tablas de fiambres y pates, quesos, croque-monsieur et steak tartare. Siempre hay vinos frescos por copa y sentarse en la terraza es clave para ver el pequeño mundillo del barrio desfilar por esas calles angostas. Están abiertos hasta tarde e ideales para un rendez-vous o verse con les amis.