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¡se hacen oír! la generación z, el cambio climático y la lucha por un planeta mejor

marzo 9, 2020

Poco a poco se están haciendo escuchar en cada rincón del globo. Organizan marchas por las principales calles de cada ciudad, invaden las redes sociales con hashtags y usan toda la información existente para justificar su militancia. Los jóvenes son el futuro y en 2019 han dejado en claro que se han dado cuenta de ello.

Todo comenzó en 2018 con la revolucionaria voz de Greta Thunberg, una activista sueca que, sin llegar a sus dos décadas de vida, ya tiene claro su camino: luchar para revertir la crisis climática. Empezó manifestando frente al Parlamento de Suecia todos los viernes en vez de ir al colegio, para exigir verdadera acción por parte de los dirigentes de su país a favor de la crisis. La repercusión que tuvo fue inminente y no tardó en convertirse en un movimiento mundial que inundaría las redes sociales bajo el hashtag #FridaysForFuture. Y así, gracias a ella, muchos jóvenes alrededor del mundo abrieron los ojos, avivaron sus oídos y movieron sus piernas a favor de la lucha mundial contra el cambio climático. Algunos medios denominaron su poder e influencia dentro del escenario político y social internacional como “el efecto Greta Thunberg” y, a nivel nacional, los jóvenes se hacen llamar “los pibes de Greta”.

La generación Z ha tomado la palabra. Ellos hablan por el mismísimo sufrimiento del planeta, expresan su angustia y sus miedos en carteles que alzan frente a los edificios representativos de cada ciudad y comparten y convocan a todavía más jóvenes a través de las redes sociales. En todos los comunicados hay un denominador común: no entienden la ignorancia y el abandono de la generación adulta. Cuestionan sus políticas, sus prácticas y, por sobre todo, se decepcionan de su accionar.
El lunes 23 de septiembre de 2019, tuvo lugar la Cumbre ONU sobre la Acción Climática en la ciudad de Nueva York, que buscó delimitar planes concretos y realistas en todos los rincones del mundo. Unos días antes del encuentro oficial, se llevó a cabo la ceremonia de apertura, en la que solo cuatro jóvenes fueron elegidos (de 7.000 que se postularon) para hablar y dar inicio a los eventos de los días próximos. Uno de ellos fue Bruno Rodríguez, un argentino de 19 años. “Muchas veces escuchamos que nuestra generación va a ser la encargada de enfrentarse [en un futuro] a los problemas que los líderes actuales han creado. No vamos a esperar pasivamente a convertirnos en ese futuro, el tiempo de ser líderes es ahora y por eso estamos acá, para liderar”, dijo Bruno en el fragmento final de su discurso. El joven representa a la organización Jóvenes por el Clima Argentina y fue premiado como Embajador de Conciencia por la Amnistía Internacional, junto al grupo de activistas. También fue una de las voces que recorrieron todos los pasillos del Congreso de la Nación para que se proclame la emergencia climática y ecológica. Y gracias a su perseverancia, la Argentina fue el cuarto país en el mundo en declarar su postura de urgencia.

Cuando llegó el lunes, día de la ceremonia oficial de la Cumbre, Greta dejó a todos mudos con un contundente discurso: “Yo no debería estar acá, debería estar en el colegio del otro lado del océano. Y aun así, nos piden esperanza a los jóvenes. ¿Cómo se atreven? Me han robado mis sueños y mi infancia con sus palabras vacías. Y aun así, yo tengo suerte. Hay gente que está sufriendo, hay gente que está muriendo, ecosistemas completos están colapsando. Estamos en el comienzo de una extinción masiva y solo hablan de dinero y cuentos de hadas sobre crecimiento económico eterno. ¿Cómo se atreven?”, dijo con lágrimas en los ojos. Si bien su discurso duró tan solo dos minutos, fue suficiente para dejar su mensaje claro. Greta habló por toda su generación. No a modo de queja, tampoco a modo de lamento; es más bien un llamado a la acción.

Los jóvenes entienden la información de una manera completamente distinta a la de la generación adulta. Ellos la interpretan como un problema social que nos compromete a todos, mientras que los demás la entienden como un problema lejano, como responsabilidad de otros, de cuestiones científicas y de datos duros (o al menos eso parece ante la mirada juvenil).
Se apoyan unos con otros y confían ciega e indudablemente en su poder. “Nuestros referentes son nuestros compañeros, como puede ser Greta y como pueden ser los miles de estudiantes alrededor del globo que se empoderan en pos de luchar contra la inacción de los Estados frente a la crisis climática”, explicó Sofía Bianchi, una de las caras al frente de Jóvenes por el Clima Argentina. “Creo que si la juventud se une frente a esta causa, se convierte en imparable”, terminó diciendo. Y es efectivamente así: angustiados, con miedos, pero empoderados, los jóvenes se han vuelto verdaderamente imparables. La generación centennial tiene la consciencia de que son los herederos del planeta en el que vivimos y eso los ha unido alrededor de todo el mundo para salvar juntos su futuro. Y así, han desatado una imponente ola de consciencia que exige acción. Y vos, ¿te sumás?

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