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#TBT: exótica y elegante, ella es Azul González Aparicio

abril 2, 2020

La modelo de Pink Models Management es una bomba por donde se la mire: con su metro setenta y siete y rasgos exóticos y elegantes, impone presencia. Rosarina, familiera y llena de metas, revela a Mustique cómo vive una carrera en el mundo de la moda que arrancó a los 14 años.

Cuando ingresaste por primera vez al mundo del modelaje, ¿cómo lo viviste?
Tenía 14 años así que todo me parecía chocante. Encima soy de Rosario y me tuve que venir a vivir a Buenos Aires, rodeada de gente que no conocía. Por suerte, mi familia siempre estuvo presente así que no tuve miedo.

¿Seguís viviendo en Rosario? ¿Nunca te terminaste de mudar para Buenos Aires?
Sí, viajo todo el tiempo. Capaz cuando es temporada alta me quedo acá pero después siempre me gusta escaparme del cemento de Buenos Aires. Rosario es mi cable a tierra.

Rosario tiene muchas modelos… ¿tiene algo de verdad el mito de que las rosarinas son todas lindas?
La verdad es que hay chicas muy lindas. Me pasaba en el colegio, yo empezaba a trabajar como modelo y normalmente miraba a mi alrededor y todas tenían algo.

¿Sufriste mucho el tema de hacer dieta?
Hasta que tuve 18 años no me molestaban tanto con eso pero a partir de entonces se pusieron más estrictos. Lo loco es que a las modelos nos piden que seamos unas sílfides escuálidas y en cada trabajo que hacemos nos ponen de catering medialunas, empanadas y pizza. Obviamente, comer eso una vez a la semana no hace nada, pero si trabajás toda la semana se complica mantenerte en peso. Encima si comés te miran y hablan por detrás: “mirá la modelo, come empanadas”.

¿Un trabajo que te marcó?
La primera tapa que hice para la revista Para Ti, a los 15 años. Ese día fue como que todo lo de ser modelo se volvió real.

¿En qué ciudad te gustó más trabajar?
En Londres. Tiene mucha variedad de gente y se mezclan culturas diferentes.

¿Se trabaja distinto en el exterior?
Sí, hay más profesionalismo quizás. Igual por suerte está cambiando el mercado argentino.

¿Cómo es eso de “más profesionalismo”?
Todo el equipo se lo toma más como un trabajo. El maquillador es un profesional, la estilista lo mismo. Incluso la modelo sabe que va a trabajar y cumple ciertas exigencias.

¿Cómo te definirías?
Soy una persona calma, buena, trabajadora y llena de objetivos.

¿Cuál es la parte de tu cuerpo que más te gusta?
Creo que la boca.

¿Y la que menos?
El pantalón de montar.

¿Tenés alguna rutina de belleza?
Todos los días, mañana y noche, me lavo la cara con un cepillo especial y me hidrato antes de dormir. Nunca tomé sol en mi vida, de hecho me aburre bastante.

¿Sos de cuidarte con las comidas?
Sí, pero me doy muchos gustos.

La gente es dura con las críticas a veces, ¿sufrís esto en las redes sociales?
De más chica sí, ahora no dejo que me afecte.

¿Realizás mucha actividad física?
Cuatro o cinco veces por semana. Si voy dos, siento que no hice nada.

Está bueno, porque te lo tomás como un trabajo, sabés que es parte de…
Es que es así. Capaz salís de trabajar de una producción y te tenés que ir a trabajar de nuevo al gimnasio. Requiere de mucho esfuerzo porque a veces las producciones son muy pesadas y una sale muerta.

¿Qué es lo mejor que te dio tu profesión?
Que todo lo que viví me hizo crecer un montón. Desde muy chica asumí una responsabilidad y trabajé con gente mucho más grande.

¿Te pasa mucho con tus amigas de sentir que “estás en otra etapa”?
Sí, exactamente. No es que sea mejor ni peor. Simplemente me tocó vivir una cosa diferente que me hizo crecer un montón. El modelaje hace que todo sea a un ritmo muy rápido. Capaz hoy en día mis amigas dicen “vamos a un bar” y yo prefiero juntarme en una casa porque me la pasé en lugares todo el día trabajando.

¿Hay algo que le quieras decir a las chicas que quieren ser modelos hoy en día?
Que tengan a un adulto al lado siempre, eso es clave. Aunque no sea mamá o papá, que sea de la agencia; necesitás tener a alguien tutoreándote.

¿Y algo relacionado a las comidas?
Que no confíen en alguien que no es especialista y que no dejen que el tema “les coma la cabeza”. Especialmente lo que dicen los demás. Son hermosas siempre, y con cinco kilos más o cinco kilos menos, van a seguir siendo lindas.

Esta nota fue publicada en la edición Invierno 2016 de Revista Mustique.