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Todavía estamos a tiempo

diciembre 12, 2020

El avance del hombre, la destrucción de su  hábitat natural y los cambios climáticos y de ecosistema son las principales razones de su desaparición. Cada vez quedan menos animales de especies autóctonas de nuestro país pero, a pesar de que estén en peligro de extinción, aún podemos salvarlos.

Fotos y agradecimientos: Greenpeace Andino

La Argentina es un país naturalmente privilegiado gracias a su amplia variedad de ecosistemas y la biodiversidad que albergan. Pero cuando esta se ve amenazada, es hora de actuar más que nunca.

La mano del hombre es uno de los principales motivos de sus peligros de extinción. Ya sea por caza, tráfico ilegal o avance urbano o rural en ecosistemas naturales, el ser humano pone en peligro el ecosistema y la fauna de la región.

Por ejemplo, a causa de los desmontes en la región chaqueña, muchas especies emblemáticas de la fauna autóctona podrían desaparecer. El yaguareté, único felino autóctono en su tipo que resiste hace años contra la desaparición de los bosques, el tatú carreta, el oso hormiguero y decenas de especies de aves nativas podrían dejar de existir si el desmonte continúa avanzando. Esto no solo sucede en Chaco, sino también en zonas de Santiago del Estero, Formosa y Salta, y eso impulsó movimientos a favor de la “deforestación cero” en el norte argentino desde organizaciones como Greenpeace, que pidió el decreto de emergencia forestal.

La situación es alarmante; tanto, que el último reporte de Red Yaguareté contó una suma de solo 20 yaguaretés en la región chaqueña, de un total de 250 individuos en todo el país (repartidos en la Selva de Yungas, Selva Paranaense y la región del Gran Chaco). El peligro crítico de este animal provocó un hecho histórico: Fundación Greenpeace Argentina presentó ante la Corte Suprema de Justicia un amparo en representación del yaguareté y fue el primero en la historia jurídica de nuestro país en ser en nombre de una especie y de los Derechos de la Naturaleza.

El bosque chaqueño también alberga un sinnúmero de insectos que cumplen un rol fundamental en su relación ecológica con el medioambiente y son alimento de otras especies como el oso hormiguero, que también está en peligro con una distribución limitada.

La situación crítica es, no solo por la pérdida de su hábitat, sino también por el tráfico ilegal. El loro hablador es una de las especies más demandadas como mascota aunque la Ley nacional 22.421 de conservación de la fauna lo prohíba. Otras aves atractivas que también suelen comerciarse ilegalmente son los cardenales amarillos y copete rojo, tucanes y guacamayos.

¿Qué se puede hacer para conservar estas especies? El primer paso sería informarse, conocer el hábitat donde viven estas especies, tomar conciencia de su importancia y valorarlo. Luego, la Fundación Vida Silvestre sugiere acciones como participar activamente en campañas que buscan proteger los recursos naturales, hacer pedidos de acceso a la información pública sobre proyectos que puedan afectar territorios que están protegidos, hacer la denuncia ante entes públicos de conocerse alguna acción ilegal y asociarse a organizaciones que trabajan para crear e implementar efectivamente áreas protegidas.