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¿Volamos al futuro?

julio 3, 2020

Una estructura colosal, un diseño pensado hasta el último detalle y tecnología de avanzada. Bienvenidos al Aeropuerto Internacional Beijing Daxing, la terminal más grande del mundo.
Con un total de 700.000 m2 de superficie (el equivalente a casi 100 canchas de fútbol), el nuevo aeropuerto de la capital china se posiciona como la terminal más grande del mundo dentro de un solo edificio. Ubicado en Daxing, a una hora del centro de Beijing, el inmenso Aeropuerto Internacional Beijing Daxing (PKX) fue construido con el objetivo de aliviar la congestión del ya existente aeropuerto de la capital china, el segundo más concurrido del mundo. Con esta apertura, Beijing se sumó a un grupo de ciudades que tienen dos aeropuertos internacionales de larga distancia, como Londres y Nueva York.

El proyecto diseñado y llevado a cabo por Zaha Hadid Architects y ADP Ingeniérie parece sacado de una película de ciencia ficción futurista. El interior de cinco pisos es de un blanco pulcro combinado con brillantes metales plateados. Las variadas pasarelas y puentes colgantes, con curvas y ondas por doquier, logran un diseño orgánico y prolijo (que parece más una base espacial que un aeropuerto terrestre). El mejor detalle es el tragaluz presente en cada espacio, que permite que la luz natural exterior invada todos los rincones del aeropuerto.

En contra de la idea generalizada de que los aeropuertos son aburridos e incómodos, este fue pensado como un lugar al que da placer ir. Ofrece 70 variados locales de comida y bebida accesibles a todos los pasajeros, tiene diversos espacios de arte y además es un aeropuerto interactivo, ¡como pasillos con pantallas LED que cobran vida mientras caminás por ahí! Y si te preocupaba la conectividad, tené en cuenta que próximamente instalarán estaciones 5G para online gratis sin necesidad de una tarjeta SIM local.

Además de los interiores hípermodernos, los exteriores no se quedan atrás: el aeropuerto de Daxing tiene cinco patios inspirados en el tradicional jardín chino, con amplios bancos de madera y sinuosos senderos bordeados de vegetación y rocas.
Visto con un dron desde el cielo, el edificio parece una estrella de mar color cobre brillante (no por nada fue apodado “Starfish”) ya que desde el centro de la terminal salen seis extremidades. Este diseño minimiza distancias entre el check-in y las puertas de embarque y asegura que vas a tardar menos de ocho minutos en llegar, incluso a las más lejanas, sin necesidad de utilizar un shuttle. Ingenioso, ¿no?
La tecnología merece un párrafo aparte (porque no solo parece futurista, los servicios realmente lo son). Contará con 400 puestos de check-in de autoservicio, reconocimiento facial, parking robotizado y formas de ver desde tu smartphone dónde está tu valija. También tendrá métodos de almacenar el agua de lluvia, administrar el agua y la calefacción, y podrá generar energía fotovoltaica con paneles solares.

Además de la terminal, se construyeron nuevos enlaces ferroviarios para conectar al aeropuerto con la capital china: una extensa red de trenes, metro y autobuses públicos, entre los que se encuentra el tren express que llega en 20 minutos a Beijing y operará las 24 horas durante los 365 días del año.

Si todo avanza según los planes, el Aeropuerto Internacional Beijing Dexing será el aeropuerto más movido del mundo, estimando 72 millones de pasajeros anuales antes de 2025. Incluso se espera que llegue a recibir 100 millones de viajeros y duplicar sus cuatro pistas de aterrizaje a largo plazo, ya que su estructura fue pensada para poder realizarle adaptaciones y extensiones con facilidad. Una colosal edificación, de hoy y de mañana.

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