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Cómo fue el contest mundial de sommeliers por Mariano Braga

abril 1, 2019

¿Conocés la Asociación de la Sommellerie Internacional? Con sus siglas ASI, es la organización sin fines de lucro que agrupa a instituciones y sommeliers de todo el mundo para enriquecer la profesión y realizar competencias entre ellos. Y la edición 2019 del mejor sommelier del mundo se llevó a cabo en Bélgica y fue la más grande organizada en la historia de la asociación: una semana intensa que culminó con una final en vivo, sobre un escenario transformado en restaurante, y con la asistencia de 2000 espectadores.

De entre todos los concursantes, uno nos llamó la atención. Martín Bruno, el sommelier argentino que trepó a a elite mundial. Con una carrera brillante en el universo de los vinos, acaba de consagrarse como el único latinoamericano dentro de los mejores 15 sommeliers del mundo en el ASI Best Sommelier Of The World Competition de Bélgica.

 

Mirá cómo fue esta excitante (y exigente) competencia que se llevó a cabo en un escenario único: Bélgica.

Con aires arrabaleros, pelo engominado y un andar pausado, Martín Bruno (36) baja las escalinatas del escenario principal del Queen Elizabeth Hall de Amberes, abrazado al título que lo consagra, entre 66 postulantes, como uno de los 15 sommeliers más destacados del mundo. “Que haya un argentino en puestos tan altos del concurso significa que hay una continuidad de un trabajo que empezó hace tres años, o quizás un poco más. Un trabajo de todas las partes, porque es imposible prepararte solo para este tipo de competencia, al menos si se está en la búsqueda de alcanzar determinado nivel”, nos cuenta.

Martín es sommelier egresado del Centro Argentino de Vinos y Espirituosas (CAVE) y actualmente lidera, junto a su mujer Victoria, Bebé Vino, una vinería décontracté que acerca etiquetas fuera del circuito entre talleres de cata y obras de arte. Pero su escalada no es ni casual ni meteórica: el ejercicio que conlleva un entrenamiento de este calibre requiere metodologías rigurosas de estudios en asuntos de cultura general, geografía, historia, gastronomía, reglas protocolares y, la gran clave, descorchar vinos, porque es ése el gran camino para aprender.

“La preparación supone meses enteros de levantarte muy temprano, acostarte tarde, aprovechar cada minuto libre para leer, catar y entrenar. Todo eso es un esfuerzo muy grande no solo para la persona que compite sino también para los que te rodean”, comentó Martín Bruno.

“En Argentina estamos en una posición de mucha desventaja frente a países que pueden probar todo lo que quieran, todo el tiempo. Para una preparación así se necesitan catar vinos del mundo… y muchos.” Y es acá en donde la astucia sortea obstáculos; un tiempo atrás, cuando se presentó en el Mundial de Sommeliers 2016 en Mendoza, obtuvo la posición número 29. Que en apenas tres años la escalada lo encuentre 14 puestos por encima muestra un progreso mayúsculo para una labor que requiere viajes, experiencias compartidas con otros profesionales y catas rigurosas. Muchos concursantes, de hecho, dejan sus trabajos para abocarse de lleno a los preparativos, como el caso del alemán Marc Almert, quien finalmente se consagró como el mejor del mundo.

Chequeá también las 3 cervezas que no podés dejar de probar.