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Digital vs analógico: ¿quién gana la batalla?

noviembre 4, 2019

Por Juana Muro

En tiempos en los que todo es inmediato, cuando ser fotógrafo es fácil, cuando leer no implica peso en la cartera, cuando hacer llegar un mensaje no requiere casi esfuerzo… En tiempos en los que lo digital parece facilitarnos la vida, lo analógico se vuelve tendencia.

¿Qué hay en lo vintage que prima sobre lo moderno? Hay una cuota importante de lo físico que vuelve a cobrar protagonismo, y de eso que sucede en el momento, cuando uno también está. Pero además hay algo de su singularidad, que al ser “viejo” lo convierte en único y en cierta forma lo diferencia de lo demás.

Por ejemplo, cuando pensamos que el e-commerce se lleva todas las ventas del mercado, Amazon, el magnate de la venta online, abre más de cuarenta sucursales físicas alrededor de Estados Unidos, de alguna manera para ocupar el lugar que se vieron obligados a dejar otros locales por el aumento de la venta online. Luego de haber avanzado a escalas tan grandes, es impensable pensar en retroceder… y sin embargo, sucede.

Hoy en día, hay dispositivos que resumen en una forma simple una infinidad de contenidos y posibilidades. Es el caso del Kindle, el moderno hit de la lectura. Aunque (los fanáticos de los libros lo sabrán mejor que nadie) no hay sensación similar a la de pasar cada página y ver cómo la historia poco a poco llega a su fin. Ellos nunca renunciarán al papel, ni a su olor y textura. Para ellos el minimalismo no tiene lugar y los libros llenan todos los espacios de la biblioteca.

Y así como sentimos el papel al leer un libro, lo mismo pasa a la hora de escribir una carta o recibir una invitación personal en la puerta de tu casa (en vez de vía mail). El fin puede ser el mismo, pero la sensación es definitivamente distinta. Lo táctil viene cargado de emociones que se perciben solo al tocar la textura del papel.

Todo se facilitó de alguna manera, y todos nosotros, como fieles consumidores de nuestra era, no dudamos en sumarnos. ¿Hablar por teléfono fijo? Hay quienes ya ni suman la línea a sus gastos mensuales. El WhatsApp conquistó la comunicación humana y empujó a decir todo, a toda hora y de la manera que sea. ¿No tenés palabras para decir algo? Seguro hay un emoji que lo dice por vos. Hoy una larga charla telefónica vale tanto como un encuentro con un café de por medio.

En la era del smartphone, aprender a sacar fotos tampoco requirió mucho esfuerzo. Con la constante actualización de las tecnologías, implicó solo abrir la aplicación de la cámara y poner el ojo sobre algo o alguien. Y en ese momento, cuando todos nos creímos fotógrafos profesionales y subimos nuestras obras maestras a las redes sociales para recibir cientos de “me gusta”, aparecieron (o volvieron a aparecer) las cámaras instantáneas. Sin dudas, uno de los métodos vintage que más se puso de moda.

En poco tiempo, revivieron aquéllas cámaras que estaban juntando polvo en algún cajón y aparecieron las nuevas versiones de la famosa Polaroid, o las preferidas de los millenials: las Fuji Instax Mini. Así empezó un nuevo camino de modas que nos ponen a prueba. Con esta versión vintage, estamos atados a tener un solo intento para hacer la mejor toma y a un revelado posterior que ejercita nuestra paciencia (desgastada con la velocidad de la fotografía digital).

Y si hablamos de grandes que resurgieron, el vinilo no puede quedar afuera. Hoy en día, escuchar música es tan simple como entrar a alguna de las aplicaciones (como Spotify, Apple Music y YouTube) y elegir una playlist con un mix de canciones de tus artistas preferidos, canciones que se adapten a tu estado de ánimo o inclusive mejor, podés armar una que tenga lo que vos querés escuchar. Cuando todo se adapta a vos y a tus preferencias, el vinilo explota en ventas alrededor de todo el mundo. Sí, implica comprar el equipo y los discos de una banda en particular, por separado. Sí, requiere más esfuerzo y sí, también es una manera de retroceder en practicidad. Pero aun así, el vinilo explotó en ventas.

Lo que entendemos por “reloj”, por ejemplo, hoy tiene tantas interpretaciones como formas. La era smart también llegó a estos accesorios de muñeca y le sumó a la simple medición de la hora un montón de alternativas más. Conocido desde siempre como un accesorio de diseño, marcador de status y de estilo, hoy también es un dispositivo más para hablar por teléfono, usar como GPS, escuchar música y hasta contar los pasos que das en el día. Si bien los smartwatches son un gran aliado para los fanáticos de la era digital, es innegable la capacidad de vestir que tiene un reloj mecánico. Bien combinado, puede completar un outfit de una manera única. Y eso no pasa solo con los accesorios. Con la ropa retro pasa exactamente lo mismo, pero esta temática merece un capítulo aparte dentro de la guerra entre modas actuales y pasadas.

En fin, sucede algo con lo vintage que silenciosamente (e injustificablemente) gana en cuestión de moda y tendencia. Aunque elegirlo tampoco implica la renuncia total a lo digital… No, simplemente conviven ambas, y a la hora de “ser más canchero”, lo vintage gana.

¿Será siempre así o es una cuestión de nuestra era?

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