¿Qué hacer?


Fallas de Valencia

octubre 4, 2018

Si tenés planeado relajarte, no deberías pasar por el puerto del Mediterráneo entre el último domingo de febrero y el 19 de marzo. En esas fechas, los lugareños describen a su tierra como “una ciudad entregada a su fiesta, a la música y a la pólvora”. Para que tengas una noción sobre hasta qué punto los valencianos verdaderamente se entregan a su celebración, mirá algunos detalles: fiestas en todas las esquinas, inconfundible olor a pólvora y flores, desfiles de época, exuberantes puestas en escena lumínicas, calles que se convierten en peatonales y bandas en vivo inundan la ciudad. En medio de este escenario, multitudinarios grupos de jóvenes —que superan el millón de personas— llegan de diferentes partes del mundo y se apoderan literalmente de la traza urbana para vivir una experiencia única, que mezcla el arte y la sensación de “caos” que produce el acto de cierre, en el se prende fuego a todos los monumentos falleros. Sí, leíste bien. Se prende fuego a todo. Después de un año de trabajo, no hay lugar para viejos recuerdos. Es por eso que en la noche del 19 de marzo se realiza la Cremà, en donde todas las esculturas son reducidas a cenizas. La tradición es no abandonar el lugar hasta que la Falla termine de arder. La fiesta tiene su origen en una antigua tradición de los carpinteros de la ciudad, que en vísperas de la fiesta de su patrón, San José, quemaban frente a sus talleres los restos de material de trabajo.
Oficialmente las Fallas comienzan el último domingo de febrero con el acto de la Cridà y se extienden hasta el 19 de marzo, cuando se celebra La Nit de la Cremà (La Noche de la Cremà), que pone fin a la celebración.
Las Fallas han sido distinguidas como una fiesta de interés turístico internacional. Sin duda, es un lugar al que todos deberíamos ir, para vivir esa inolvidable mezcla de sentidos mientras recorremos sus calles comiendo un exquisito chocolate con bunyols.

 

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