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Lo que no quieren que sepas del big data, acá

mayo 3, 2019

¿Alguna vez te preguntaste por qué Netflix justo te recomienda las películas y series que estabas buscando? ¿O cómo hace un vehículo autónomo para manejarse? Todo eso se hace con datos. Pero datos a montones. Una cantidad de datos tan inmensa que hasta nos cuesta imaginarlo. Eso es Big Data.

El mundo está cambiando. Y no solo eso: se está volviendo cada vez más digital. Tecnologías que ya superan nuestro entendimiento están conquistando todos los aspectos de nuestra realidad. Entre ellos, el Big Data. Te contamos qué es y para qué sirve (y cómo influye en tu vida sin que lo notes).

Con todos nuestros dispositivos y usuarios online, generamos datos cibernéticos constantemente. Producimos información en gran medida y a tanta velocidad que las cantidades son inconcebibles. Se calcula que el volumen de datos duplica su tamaño cada dos años aproximadamente. Es por eso que necesitamos a alguien (o algo) que nos ayude a procesar esa maraña de datos para poder almacenarlos eficazmente y sacarles provecho. Porque para que tengan algún valor, los datos deben poder utilizarse y procesarse, no basta con almacenarlos.

Para eso está el Big Data. Es mucho más que una recopilación de información; es la capacidad artificial de analizar inmensas cantidades de datos y a partir de ahí sacar conclusiones. Doug Laney, analista de la industria, en 2001 definió este nuevo concepto como 3Vs: volumen, velocidad y variedad. Eso quiere decir que el Big Data es capaz de analizar conjuntos de datos cuyo tamaño, complejidad y velocidad de crecimiento dificultan su captura, su gestión, su procesamiento o su análisis mediante tecnologías y herramientas convencionales.

A fin de cuentas, funciona como la inteligencia humana (piensa por su cuenta, aprende de sí mismo y toma decisiones), pero la supera porque utiliza algoritmos y procesos muy amplios y complejos. La importancia de los datos masivos no gira en torno a cuántos datos se tiene sino a qué se hace con ellos. Una vez que los datos se procesan y analizan, recae en las organizaciones tener una estrategia para utilizar productivamente esa abundante información obtenida.

La principal ventaja para las empresas es que el Big Data permite obtener respuestas más completas, ya que dispone de mayor cantidad de información, y por ello también los datos son más fiables. ¿Para qué usar estos resultados? Para reducir costos y tiempos, para desarrollar nuevos productos (especialmente aquellos personalizados para los clientes) y para tomar decisiones inteligentes. Por ejemplo, la utilización de Big Data en grandes empresas como Netflix permite identificar patrones de consumo para producir contenido acorde a los gustos de la audiencia.

Las herramientas de datos masivos afectan a organizaciones de prácticamente todas las industrias, como el sistema financiero, el gobierno, la atención a la salud e incluso la educación. Sus usos son muy variados y se infiltran en nuestra vida de forma inesperada.

Es un concepto que cada vez escuchamos más en nuestro día a día, con fama de ser la gran revolución del mundo empresarial. Tiene gran potencial y crece de manera exponencial, por lo que aparenta ser la gran promesa del futuro de las nuevas tecnologías. Simplifica procesos y ayuda a abarcar lo inabarcable. Será invisible, pero no pasa desapercibido: los resultados se ven en nuestro entorno cada día. Si no me creés, abrí Netflix y fíjate qué contenido te propone.