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#TBT: cuando las rastas eran parte del hot look de Nico Furtado

mayo 21, 2020

Un productor lo descubrió en Uruguay y él se la jugó a venir a Buenos Aires porque las ciudades vertiginosas lo motivan. Desde que llegó mostró un talento que le permite meterse en un papel tan controversial como el de Diosito en El Marginal, o interpretar a un camarógrafo que se enamora de Agustina Cherri en la próxima tira de Telefé, Fanny, la fan. Quién es y cómo piensa este diamante en bruto.

En Fanny, la fan se ve el mundo de la televisión. ¿En la realidad es así como se ve?
No, nosotros agarramos elementos de la realidad y los distorsionamos para que sean graciosos. Por ejemplo, los personajes de Luciano Cáceres, Benjamín Amadeo y Soledad Fandiño que hacen de actores muestran un estereotipo sobre el “berretín” que hacen los actores y el ego que, lo tenemos, pero no es tan así.

Tuviste que estudiar a los camarógrafos de alguna forma para meterte en el papel… ¿Qué característica les descubriste?
La tranquilidad que tienen para manejar su instrumento de trabajo. Uno tiende a hacer de más con la cámara y en la realidad no es tan así. Una vez que acomodaste todos los detalles, la pusiste a la altura a la que tiene que estar e hiciste foco simplemente tenés que llevarla.

¿Cuál es el mensaje de Fanny, la fan sobre la idea que las personas se hacen de los famosos?
Fanny es una chica que creció viendo la televisión. Ella es la presidenta del club de fans de Emiliano Morante (Luciano Cáceres) a quien ella admira. Una vez que entra al canal y lo conoce va a ser diferente a como ella lo pensaba. Eso suele pasar también en la realidad, la gente se imagina algo que nada que ver porque ellos ven al personaje y no a la persona.

En El Marginal tenés un personaje que es muy controversial porque es un drogadicto y con mala fama, pero la gente lo ama. ¿Por qué creés que pasa eso?
Porque la gente lo entiende. Hay una justificación de esa persona y de lo que hace. No es sólo que se droga y mata, sino que hay un por qué. Es muy interesante que pase eso. Yo traté de mostrar esa ambigüedad entre lo malo que puede ser y lo inocente que también es. Y eso, creo yo, llegó al público.

Te metiste en la Villa 31 para preparar el personaje, ¿cómo fue esa experiencia?
Muy buena, muy interesante. No fui como actor, fui como uno más, como el mismísimo personaje. Entré desde ese lugar. Hablé con la gente como Diosito, y ahí estuvo lo interesante y lo peligroso.

¿Cómo te llevás con la fama?
Es una consecuencia de algo. Tiene sus cosas buenas y sus cosas malas.

¿Algunas malas para vos?
Me gustaría pasar más desapercibido. Hay gente que te pide una foto porque salís en la tele. Ni siquiera saben qué haces. Esas cosas son raras para mí. Hay gente que te dice Me encanta tu personaje, ¿me puedo sacar una foto con vos?, y obvio que sí. Pero hay gente que te pide una foto porque alguien más te pidió una foto. Eso es rarísimo.

Chequeá también la mega producción de tapa que hicimos con Nico Furtado.

¿Qué hacés cuando no estás trabajando o ensayando?
Me gusta hacer deporte, andar en longboard, hacer wakeboard, jugar al básquet. Después me junto mucho con mis amigos a comer, ir al cine, esa onda.

En muchas notas te definieron como un trotamundos… ¿Qué es viajar para vos?
Nunca usaría la palabra trotamundos, eso es más del periodismo (se ríe). Me gusta viajar para conocer lugares y culturas distintas. La energía que está en mí en ese momento que estoy lejos es inspiradora. También creo que uno viaja para encontrarse con uno mismo. Descubrís, pensás y reflexionás distinto en un viaje. Más allá de lo divertido que puede ser el viaje en sí por los lugares y la gente que conocés y la gente con la que compartís ese momento.

Si tus amigos hablaran de vos, ¿qué dirían?
Que soy muy particular.

En Fanny, la fan tu personaje se enamora de Agustina Cherri. ¿Sos enamoradizo, mujeriego o no te definís de ninguna forma?
No me defino de ninguna forma.

Esta nota fue publicada en la edición Invierno 2017 de Revista Mustique.