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#TBT: un sexy scene (muy sexy) con Carla Moure, ¿te lo acordás?

mayo 14, 2020

Fue la cara de renombradas marcas nacionales y grabó una publicidad con Orlando Bloom; así de lejos la llevó su belleza exótica de tez blanca y pelo oscuro. Es novia de Sebastián Ortega pero antes que todo, una chica normal, vegetariana y con el sueño de aprender al máximo de producción, su gran pasión.

¿Cómo viviste tu entrada al mundo del modelaje?
Fue pura casualidad. Yo estaba en un colectivo y la booker de Civiles me dio su tarjeta. La verdad me generaba desconfianza porque mi familia venía de otro mundo, mucho más intelectual.

¿Te toca viajar por trabajo?
Viví en Europa, entre París y Londres, y estuvo buenísimo. Es un crecimiento enorme porque tenés mucha libertad y conectás con otras culturas.

¿Qué te gusta más, Londres o París?
Son re distintos. Lo que tiene de bueno Inglaterra es que podés hablar en inglés, y yo francés no hablo. En ese sentido, París es más sufrido.

¿Cuál es la diferencia entre trabajar en el exterior o acá?
Allá los brief son perfectos y todo se respeta tal cual. Igual, para mí, Buenos Aires tiene algo que no lo cambio por nada. Ese algo, no sé bien qué es, pero me encanta.

¿Cuál es el sacrificio más grande de ser modelo para vos?
A veces es un trabajo que deshumaniza y la gente cree que sos un maniquí que lleva ropa puesta. Entonces no tenés frío ni hambre… Sos un ente. Siempre luché contra eso. Pero bueno, es parte de la frivolidad de la moda, ¿no?

¿Y lo más gratificante?
Lo más gratificante para mí es la gente que conocés; he conocido personas muy interesantes.

¿Cómo fue trabajar con Orlando Bloom?
La filmación se hizo en Turquía y en París. Fue todo muy gracioso porque no entendía nada cuando me dijeron “vas a trabajar con Orlando Bloom”. Nos hospedamos en un hotel en Turquía tipo castillo y me trataban como a una princesa. Volver a la realidad fue difícil.

¿Explotó todo en los medios?
Un poco. Pero igual, ni él ni yo dimos de qué hablar.

Él manejaba un Porsche, ¿no?
Sí, en una parte de la publicidad. Alucinante.

A la hora de verte sexy, ¿qué te gusta de tu placard?
Me gusta usar un buen escote o una buena espalda. No me siento cómoda con las cosas cortas de piernas.

¿Preferís un look más elegante o más casual?
Más casual. Siempre que tengo que ir a algún evento, intento estar elegante, pero me gusta sentirme descontracturada.

¿Tu rutina de belleza?
Hago ballet fitness en una casa que se llama We Ballet Fitness que salió por todos lados, es una técnica que nació en Nueva York y la trajeron para acá. Está buena porque combina baile con actividad física.

¿Y en cuanto a la comida? ¿Sos de cuidarte mucho?
Hace tres años que soy vegetariana. Es más un estilo de vida que un régimen de cuidado. Yo desde chica tenía muchos problemas digestivos, cuando comíamos un asado siempre me quedaba con mucho dolor. Dejé de comer carne e inmediatamente los dolores de panza desaparecieron. Pero no es que me pongo la bandera del vegetarianismo.

¿Qué te enamora de Sebas?
Lo que más me enamoró de él fue su inteligencia. Y también tiene mucha humildad.

¿Te tocó trabajar con él?
Como estudié cine, ahora soy asistente de producción en Underground. Estoy feliz porque la verdad lo que aprendés es alucinante. Me costó integrarme a los equipos de trabajo, porque están consolidados hace muchísimos años. Trabajo part time; hago producciones y también este laburo.

¿Qué cosas nunca le perdonarías a un hombre?
El maltrato en un punto o la violencia de género.

¿Proyectos para el 2017?
Por un lado, lanzar la serie que se llama Un gallo para Esculapio, que tiene como protagonistas a Brandoni y Lanzani y yo soy asistente de producción. Además, estoy intentando poner en marcha una obra que escribí, estoy buscando un teatro que se cope en presentarla pero todavía el proyecto está verde. Y lo de modelaje, que va solo.

Esta nota fue publicada en la edición Otoño 2017 de Revista Mustique.