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Sí, es una capilla (aunque no parezca)

octubre 4, 2018

Un estudio de arquitectura dice mucho de sus ocupantes. Si el lugar es clásico, convencional, amueblado con piezas de época y tradición, se puede esperar un edificio de las mismas características de sus ocupantes.
Por su parte, el arquitecto Gregory Nijs optó por un estudio menos convencional: Chapel Waterdog. Sede del estudio Klaarchitectuur, la capilla abandonada se convirtió en una expresión genuina de arquitectura moderna, fresca e irreverente, sin miedo a romper con los límites de lo convencional y lo clásico.
Ubicado en Sint-Truiden, Bélgica, The Waterdog es un espacio de trabajo de vanguardia donde el oficio casi se convierte en una experiencia espiritual. No más oficinas aburridas y sin imaginación; la inspiración surge como en un manantial de agua, gracias al entorno de trabajo desafiante donde pasado, presente y futuro están indudablemente unidos. Las diferentes oficinas diseminan los diferentes departamentos en diferentes plantas y crean una sensación constante de dinamismo en el espacio de trabajo.
Desde el comienzo, uno de los requisitos más importantes era que el proceso de remodelación del edificio reabriría la capilla al público. Esto se logró gracias a un gran espacio abierto en el corazón de la antigua capilla. Al apilar las oficinas en forma de caja, el espacio se liberó para crear un espacio atractivo y multifuncional.
De esta manera, un edificio que tenía muchas funcionalidades en el pasado y participó de manera crucial en la vida de tantos, vuelve a tener un papel protagónico en la actualidad.

Gregory Nijs es el arquitecto, así como el propietario de Klaarchitectuur y la capilla.

Fotos de Valerie Clarysse